El niño llevaba un vaso de agua en la mano derecha mientras jugaba con el cochecito en la izquierda. El cochecito subía por la pata de la mesa de la cocina, se desplazaba por su superficie, bajaba por otra pata, derrapaba por el suelo... e incluso se permitía ocasionales vuelos que, traducidos desde la escala del vehículo, equivalían a cientos de metros en el mundo real.
Mientras tanto, los adultos hablaban de sus cosas: que si fulanita, que si menganito, que si la forma tan rara de hablar en las islas...
De pronto, un pequeño grito semi-represivo dirigido al niño y a la madre al mismo tiempo: - ¡No bebas agua del vaso! Y, dirigiéndose a los adultos: - Es que ha metido el cochecito en el vaso, y ahora ese agua sabe Dios cómo estará...
- No importa. Es vitamina M
- ¿Vitamina M?
- Sí. De mierda. Así se inmuniza.
* * *
La esposa de un compañero de trabajo dice que un niño que no se ensucia no desarrolla su mente.
* * *
Creo que las decepciones que nos llevamos en la vida, muchas veces también sirven como "vitamina M" para el espíritu.
Hay muchos dichos populares en ese sentido: "Lo que no me mata me hace más fuerte", "Lo que no mata, engorda"...
Anoche leí "Dios vuelve en una Harley", de Joan Brady. De un tirón. Tres horas aproximadamente.
No tenía sueño y después de más de una hora revolviendo inútilmente las sábanas, pensé que lo mejor era aprovechar el tiempo de otra forma. Así que encendí la luz, bajé a la estantería en busca de algún libro, y encontré este en su funda de plástico, aún sin desprecintar.
Supongo que me pilló especialmente inspirado, pues la historia me marcó. No sé si decir que es un buen libro, aunque a mí me lo pareció, pero me inclino más a creer que su efecto se debió a que me pilló con el estado de ánimo idóneo para leerlo. Un estado que hizo que me identificara con la prota en algunos aspectos y, claro, así es todo más fácil. El caso es que me alegré de haberme puesto manos a la obra, pues parece que este es uno de esos libros "obligatorios" que recurrentemente te van recomendando, nunca me había decidido a leer y pesaba en mi subconsciente como una asignatura pendiente.
Hasta aquí nada particular (salvo el efecto que ha dejado en mí el libro, y que no es pequeño, pero del que no voy a hablar ahora).
La cuestión es que esta mañana comentaba con MJ el repetido tópico de lo corta que se queda la vida, "...con la de libros que hay que leer...", etc, etc...
Y ahora viene lo interesante.
Ella acaba de volver de un encuentro en Turquía con gente con minusvalía. Y me dice que uno de los participantes, un chico con una ceguera casi total, tenía una dificultad inmensa para leer. Tenía que pegarse prácticamente el papel a tres o cuatro centímetros de su nariz, y eso cuando se lo imprimían con un tipo de letra grande. Otras veces usaba una lupa de tropecientos aumentos, y a pesar de eso le costaba un huevo. Imaginaos cómo será cuando tenga que leer un libro "normal", con la letra "normal" (que suele ser tirando a pequeña). Pensad en la velocidad de lectura que puede tener este chaval, analizando en detalle cada letra del texto.
Y me he emocionado. Me he sentido como un gilipollas por pensar lo de "lo corta que se queda la vida, para leer todos los libros que hay que leer". Supongo que ese chico se daría con un canto en los dientes si pudiera leer en tres días el libro que yo me leí anoche en tres horas. En cuestiones de lectura, su vida transcurre a mucha más velocidad que la mía. No le dará tiempo a leer lo mismo que yo. Y no solo leer; habrá multitud de actos cotidianos que tendrá que hacer a cámara lenta, empleando mucho más tiempo del que yo emplearé para lo mismo: desplazarse, comer, trabajar, divertirse... En fin, pensadlo un poco y veréis cómo se os ocurren mil cosas.
Y me he alegrado de haber sido consciente de la suerte que tengo por poder leerme un libro en tres horas y por que MJ me haya hecho ver esta suerte, con esa sensibilidad tan especial que tiene para tantas cosas. Pero claro, juega con ventaja. ¿Qué otra cosa se puede esperar de alguien que ahora mismo tiene "el alma en una muela"?
La foto es del domingo, 3 de febrero, en algún lugar cerca del pantano del Cenajo. La roca en el río es como otra "muela".
Bueno, iba a escribir esta noche algo bajonero, porque es como me siento.
Pero lo malo de estar oyendo música en el ordenata es que de pronto te sale el cabrón del Fito y lo dice de esta manera, en una de las mejores canciones que ha cantado en su vida.
Así, pues... ¿qué voy a decir yo que supere a esto? (joder, otro motivo más de bajón).
-- Cerca de las vías (Fito & Fitipaldis)
Hay días que parece que nunca se va a apagar el Sol, y otros son más tristes que una despedida en la estación.
Es igual que nuestra vida, que cuando todo va bien... un día tuerces una esquina y te tuerces tú también
Esa telaraña que cuelga en mi habitación, no la quito, no hace nada, sólo ocupa su rincón.
Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé, que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren ¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies.
Con el paso de los años nada es como yo soñé. Si no cierras bien los ojos muchas cosas no se ven.
No le tengo miedo al diablo ¿no ves que no puedo arder? no hay más fuego en el infierno del que hay dentro de mi piel.
Todo lo malo y lo bueno cabe dentro de un papel. ¿Quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies --- Las fotos son del sábado, amaneciendo en Cabo de Palos y Calblanque.
Normalmente, cuando hay una noria de elevación de agua cerca de una casa, se suele construir un acueducto que guíe el agua elevada desde la noria hasta la vivienda o hasta algún depósito cercano.
Si la noria está averiada, como la de la foto, uno espera que el acueducto esté seco, y en él se acumule todo tipo de restos vegetales (hojas secas, ramas...), incluso pequeños animalicos (ratones, insectos...).
Pero lo que uno no espera es ver una cabra en el acueducto.
Y mucho menos que se coma las rosas.
Ayer, en algún lugar del término municipal de Moratalla.
Si no hubiera ido, le hubiera ahorrado bastante humo a mis pulmones y a mis enrojecidos ojos.
Si no hubiera ido, hubiera dormido las horas que necesitaba mi cuerpo.
Si no hubiera ido, quizá me hubiera acostado con bastante menos alcohol en el cuerpo.
Pero, si no hubiera ido, me hubiera perdido una velada estupenda, y el haber descubierto un cantautor fantástico. Y no, no fue perfecta, pues para eso faltaba lo que faltaba, pero estuvo muy bien.
Y, ante el dilema, entre cuidarse la salud o derrochar la vida, pues elijo la opción menos sana.
El de la foto es Karel García, y os recomiendo su disco "Sueño de quimeras". Estuvimos viéndolo en noviembre en Itaca y me causó una muy buena impresión. Una joya para los oídos y el cerebro. Además, el tío es bastante simpático.
Hoy he dado mi último paseo por el río este año. En mi aventura particular, remontando el Segura desde Archena, andando, he llegado hasta el límite entre Murcia y Albacete.
Este límite está en Las Juntas, que es el (¿original?) nombre con el que se conoce la confluencia (la "junta") de los ríos Segura y Mundo. La verdad es que el Segura no sería lo que es sin el Mundo. De hecho, del caudal resultante finalmente, tras la unión de ambos ríos, la mayor parte la aporta el Mundo. Para ser justos, los murcianos deberíamos llamar a nuestro río Mundo, en vez de Segura.
El caso es que me he desviado del curso del Segura, y he remontado el Mundo, hasta llegar al embalse de Camarillas. Impresionante cornisa la que han hecho allí para caminar los operarios de la presa del embalse. Así, sin barandilla ni cables ni "ná de ná", ¿os atreveríais a caminar por esa cornisa?
Una agradable sorpresa se ha dado cuando al doblar una curva me he encontrado con este par de rebecos (vale, sí, para quien no quiera tanta precisión: un par de "cabras" grandes) por allí sueltos, salvajes. No tenía ni idea de que los hubiera por allí, y mucho menos en libertad, así que ha sido bonito encontrármelos, y más ver cómo han posado para que les haga unas pocas fotos.
Hacía tiempo que no me emocionaba leyendo unas palabras. Ha sido tan solo una cita, un brevísimo párrafo de Borges. Pero me ha hecho esas cosquillas en la nariz que tanto me gustan.
De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación. (BORGES)
Como nuestros antepasados neolíticos no tenían papel, tuvieron que usar unos libros un poco diferentes (léase rocas, piedras, paredes de las cuevas). Menos mal que hoy en día hay gente que sabe explicarnos e interpretarnos aquellas páginas.
A finales de noviembre estuvimos en Yecla con el profesor Javier García del Toro, quien nos deleitó con sus explicaciones sobre las pinturas del monte Arabí.
Por cierto, ¡menudas vistas tenían los neolíticos desde su cueva en tan privilegiada posición.
Entre la paja seca, una mariposa de colores apagados: marrones, negros y un poco de amarillo, eso sí, oscuro, que no destaque demasiado. No se puede decir que sean colores muy llamativos. Y precisamente por eso funcionan.
La evolución ha hecho que esta especie sobreviva hasta el día de hoy; luego, no debe ser mala táctica el disponer de esos colores.
Probablemente, con esos colores se mantiene bien camuflada ahí, entre esas hierbas secas (restos de la mata del arroz, por cierto).
Vale, todos hemos oído esa historia.
Y entonces, ¿cómo explica la evolución que esta exhibicionista haya sobrevivido? La muy descarada se ha puesto incluso el traje de lunares blancos sobre negro.
Un contrasentido.
Sin embargo, que no se lo vayan a creer. Puestos a coleccionar contrasentidos, que se fijen en nosotros, los seres humanos.
Que les vamos a dar sopas con honda.
Fotos: Calasparra, zona indeterminada, más arriba del santuario, junto al río Segura. Octubre 2007.
Hay veces en las que me gusta alejarme y ver las cosas desde la distancia. Los ingleses tienen una expresión que me hace gracia: "30,000 feet view" (a veces 10,000). Es decir, ver las cosas desde una distancia de 30.000 pies (unos 10.000 metros). Significa fijarse en el bosque, y no en los árboles. O, como leo en una web de lenguaje más empresarial: "dejar de un lado las consideraciones tácticas del día a día y concentrarse en la visión estratégica a largo plazo".
Uno de mis puntos de observación preferidos es la noria. No es que la feria de septiembre en Murcia me motive mucho, la verdad, pero desde hace unos años, no puedo resistir acercarme un día, preferiblemente entre semana, y subirme a la clásica rueda. Y desde allí, mirar hacia abajo, a derecha e izquierda, delante y detrás, a la gente que a mis pies hace cola para comprar el ticket para subir, y a lo lejos, allí por las colinas del campus de Espinardo.
Por supuesto, tiene que ser de noche. Si no, no tiene la misma gracia.
Ahora molaría decir que lo que me impulsa a subir es (póngase aquí voz engolada) ese gusanillo que nos lleva, cíclicamente, a replantearnos las cosas, analizar nuestra historia, reflexionar, bla, bla, bla...
Chorradas. La verdad es que no lo sé. Creo que subo porque me gusta hacer fotos.
Me parece que no hay más.
Esta última feria, lo que vi era algo así.
Hasta aquí el primer "más" del título de esta entrada.
El otro "más" viene del caso contrario. De críos, a todos nos gustaba lo de mirar por un microscopio. Es decir, ver las cosas de cerca. Más cerca todavía. Un poco "más".
Estas cosas vistas tan de cerca son, claro, las del día a día. Por ejemplo, en vez de mirar al río desde una montaña, fijarse metiendo casi la nariz en unas goticas de agua.
Pues eso. El misterio (¿lo había?) queda resuelto. De lo más cercano a lo más lejano.
De lo más a lo más.
Y sí, todo este rollo es porque me apetecía subir fotos mías, que me he dado cuenta que llevaba tiempo sin hacerlo.
Gracias a Virgi, descubro este sorprendente grupo uruguayo: Cuarteto de Nos. Muchas gracias por la canción. Guapísimas (tú y la canción, of course).
La letra es divertidísima, me he reído, y eso hoy tiene más mérito del que te pensarías. Pero, ¡ojo! Hay que leerla con el diccionario de inglés al lado.
Aquí va, por si alguien quiere leerla. Y sí, esto es un ejemplo perfecto de spanglish. También os pongo el vídeo.
Yendo a la casa de Damián
El Cuarteo de Nos
Yendo un weekend a lo de Damián tenía urgencia de hablar con el man caminé porque pinché mi van vi a una mina de la que soy fan una que sale por el canal Sony en una serie que está con un pony y en mi casa del barrio Marconi siempre la veo tomándome un Jhonie
La saludé pero me echo flee porque el programa era en MTV hacía un spot de care free y un jingle de los jeans lee le dije que a mi me gusta el rock pero quedó en estado de shock cuando escribí en una hoja de block que era más fea que el señor Spok
Y se que se rellena el sutién con corned beef y chow mien y a pesar de que usa Channel toma un cocktail con nafta de shell el security se puso heavy era malo pero usaba levis y me estrelló desde la limousin en el ojo un vaso con gin
Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián Ah, ah, ah, ah, camino por el Boulevard Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián No se si es que ya no veo o que ya no entiendo Porque me cuesta tanto llegar
Cruzando la calle quedé de flash cuando vi 2 niñas fumando hash escuchaban trash y The Clash jugaban a quien tomaba más splash y como una vez en un vernisagge me dió un ataque de surmenage cuando dijeron por 10 pesos cash haciamos juntos los tres un menaje.
De los nervios me vino un tic en el fondo siempre fui un freak les di fuego con el yesquero bic pero me pareciò poco chic que transaran por una crush con un nerd de medias de plush que les pintó los labios con rouge y yo le escupí su t-shirt de Bush
Con mi gargajo en la cara de Gerorge se subió con las chicas a un Porsche se pensaba que era un tipo VIP masticando una papa chip empezó a hacer un strip y cuando quedaba solo en slip me clavó en el ojo un clip y me dijo en tu tumba va a decir RIP
Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián Ah, ah, ah, ah, camino por el Boulevard Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián No se si es que ya no veo o que ya no entiendo Porque me cuesta tanto llegar
Era Happy hour en el cabaret era fashion y tenía moquete como un pub, cool y con pool el dueño es hincha de Liverpool y después de un breve impasse entré a ver el show con free pass de un master que tocaba Jazz a pesar de tener un by pass
Me entró a hablar uno medio gay yo ponía stop y el ponia play le gustaba el big mac y tupac vendía crack y tomaba Prozac y gritó escupiendo un snack el master hace play back lo destriparon como hacía Jack sin poder terminar su cognac
Pero cayeron desde un Pent-house en mi ojo un teclado y un mousse ciego y perdido por el stress peor que un secuestro express yo que en ingles solo se decir “yes” pensé en el libro de Heman Hess grita soy un looser como un boy scout Y de la vida me declaré out
Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián Ah, ah, ah, ah, camino por el Boulevard Ah, ah, ah, ah, yendo a la casa de Damián No se si es que ya no veo o que ya no entiendo Porque me cuesta tanto llegar
Vale, no me agrada mucho el hecho de que sea algo que viene de una multinacional, pues parece que le estoy haciendo publicidad. De hecho, se la estoy haciendo. Aunque bien mirado, ¿qué tiene de malo? La sociedad le da mucho a la multinacional (normalmente, dinero, aunque no sólo eso), y tendemos a pensar que cualquier cosa que ella nos dé es una inversión por su parte, con la intención de que nuestra aportación sea mayor.
Pero en un mercado en el que hay competencia, y éste al menos lo es, ¿qué tiene esto de malo? Es un juego al que yo me presto gustoso. Si tengo que comprar una maquinilla de afeitar, y ante precios y calidades similares, la compraré a la empresa que más me aporte a mí o a la sociedad en general. Y aunque la aportación no sea necesariamente algo material.
En este caso, es un producto cultural, si se puede usar esta expresión. Aquí el anuncio vale muchísimo más que el objeto, y creo que no hay que dejar pasar la ocasión de verlo, reírse y juzgarlo.
Como alguno ya sabe, últimamente, me estoy interesando especialmente por la publicidad. Ya os iré dando el tostón si reincidís y decidís volver por aquí.
Y todo este rollo, diréis, ¿qué tiene que ver con el título? Ved el vídeo y lo sabréis. Una advertencia: haced lo posible por disponer de audio cuando lo veáis. Le sacaréis mucho más partido. Que lo disfrutéis.
Hay una especie de sensación de liturgia cada vez que se vuelve "al pueblo". Especialmente, cuando lo haces después de mucho tiempo sin ir (o de ir con prisas y sin ver a nadie, lo que casi equivale a no ir). De pronto, un día vuelves para las fiestas y, casualmente, te encuentras con un montón de gente a la que hace tiempo que no has visto ni hablado.
Al volver a la casa de los abuelos, descubres que tu primo ha aprovechado un rincón vacío para montar una estupenda plantación de maría, aunque no vale para nada, ya que ha utilizado semillas de cañamones que no valen. En el bosque, ese cañón del río que tanto te gustaba sigue inmutable, con su vegetación, sus precipicios y sus plantas. Y es que ya sabemos que el tiempo geológico no sigue nuestro ritmo frenético. La balsa está ahora limpia, sin algas, y podemos ver alguna culebrilla acuática que se apresura a esconderse. La mitad de los bancales están abandonados, pero la otra mitad sigue con sus eternas cosechas de olivas, almendras y algunas tímidas hortalizas.
En la plaza de la iglesia (la plaza, a secas), la orquesta pachanguera sigue cantando las mismas rancheras y pasodobles de siempre, alternados con alguna que otra versión particular de canciones comerciales modernas. Por supuesto, deja de tocar a medianoche durante 15 minutos para que la atención del público se concentre en el castillo de fuegos artificiales, y después de eso continúan, hasta las seis de la mañana.
También descubres que aún quedan sitios donde a los perros se les pone a comer en la calle, en la puerta de la casa. Y si pasa un gato, pues se echan una pelea y listos.
Y sorprende descubrir que ese acento, que tanto te cautivaba de pequeño, sigue haciéndolo como el primer día (pero, ¿es que no se dan cuenta de que hablan cantando?). Y te das cuenta de que esas voces, que ya creías olvidadas, reactivan, de una forma extraña, zonas de tu memoria que durante años permanecieron dormidas, pero no borradas.
Y esas voces, en tu cabeza, hacen eco. También sorprende descubrir cómo la gente, la mitad de la cual es tu familia más o menos lejana (es lo que tienen los pueblos pequeños), a pesar de que a veces esquives las miradas pues te da vergüenza no saber dirigirte a ellos por su nombre, se abre a ti en cuanto les diriges dos palabras. Y no te reprochan que no lo sepas, a pesar de que ellos te llaman a ti como lo hacían cuando eras pequeño. Y, cuando creías perdidas tantas cosas por la distancia, tanto en el espacio como en el tiempo (¡joder, parezco Einstein con su teoría de la relatividad!), sientes que se pueden recuperar muchas de ellas con tan sólo cinco minutos de conversación, con tan sólo cinco segundos de mirar fija, clara y sinceramente a los ojos.
Y entonces se produce el milagro: alguien comparte sus fracasos contigo, abriéndote una parte de su alma, sin que tú sepas por qué misterios misteriosos ha tenido que esperar a que llegues tú desde el quinto pino para desahogarse. Otro te abre las puertas de su casa como si te conociera desde siempre, y te invita a entrar hasta la cocina. Y otro te abre las puertas de su casa como si nunca hubiera dejado de conocerte, y te invita a entrar hasta la cocina. Y otro te invita a tomar una cerveza, acompañada de uvas y polvorones ("...por que no hay otra cosa ahora mismo..."). Y a pesar de lo surrealista de algunas situaciones, por dentro estás esbozando esa sonrisa que te sale cada vez que redescubres, a pesar de saberlo de sobra, que la realidad siempre supera a la ficción más imaginativa.
Y, aunque sabes que es una gran mentira, sientes que no estás tan desencajado como creías.
Y da un gustico que no veas.
Fotos: Laroya, provincia de Almería. Agosto 2007, fiestas de S. Ramón Nonato.