...y el río, y las fiestas, y tantas cosas.
Por ejemplo, estas vistas de los arrozales desde el mirador de las Lomas. Si váis al santuario, parad un momento en este mirador, que os pillará de camino y compensa con creces la parada.


Cuando empecé mi particular ruta siguiendo la orilla del Segura, recuerdo que pensé en el camino de Santiago.
Hay un paralelismo evidente entre estas dos formas de recorrido. Y luego, hay muchas situaciones del mundo real que se corresponden con esta dualidad. Por ejemplo, el camino de Santiago es una de ellas. Mucha gente ha contado que realizar el camino le ha producido este tipo de transformación interior paralela al recorrido externo.
El juego de la oca también tiene relación con este tipo de rutas (vale, lo de la foto . Este juego tiene un origen medieval, con toques esotérico-misterioso-iniciáticos. Parece ser que tiene una relación importante con el camino de Santiago (una especie de guía encriptada del camino). En él vamos encontrando puentes ("de puente a puente..."), ocas (en el camino de Santiago hay algunos toponímicos con este nombre: Montesdeoca...) y los peligros del camino quedan representados en las casillas de la calavera, la cárcel, la posada y el pozo. Para ver más detalles de esta relación, podéis mirar aquí: http://www.juegodelaoca.com/Esoterico/caminodesantiago.htm
Pero el otro día, el paralelismo entre ambas rutas fue un paso más allá, cuando tras andar por el río, tomamos el coche y un poco más adelante tropezamos con esta señal, lo que me hizo pensar que no es tan descabellado hablar de la ruta del río como mi particular camino de Santiago. El Santiago de la señal de tráfico se refiere a Santiago de la Espada, pueblo de Jaén cercano a la confluencia del río Segura con su afluente el Zumeta.
Estamos hartos de ver en las veletas determinados elementos, como el típico gallo.
Como murciano, me gusta de vez en cuando decir algunas palabricas terminadas en "ico/ica".
Salgo a pasear solo, de noche. Mientras llego al centro, en el coche sueña Mrs. Jones. Una delicia.
Basura por todas partes. “No, si no lo hacemos por cerdos, lo hacemos para crear puestos de trabajo”, me digo al ver al fondo a los basureros trabajando.
Un graffiti de rima insultantemente fácil: “Valcárcel… a la cárcel”
El niño llevaba un vaso de agua en la mano derecha mientras jugaba con el cochecito en la izquierda. El cochecito subía por la pata de la mesa de la cocina, se desplazaba por su superficie, bajaba por otra pata, derrapaba por el suelo... e incluso se permitía ocasionales vuelos que, traducidos desde la escala del vehículo, equivalían a cientos de metros en el mundo real.