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martes, 2 de diciembre de 2014

Préstamo de libros electrónicos en la Biblioteca de la CARM

Hace un par de meses aproximadamente estuve hablando de libros electrónicos en una serie de cuatro entradas, en la que hablaba de derechos de autor, libros gratuitos, pirateo, el dominio público, el Proyecto Gutenberg y algunos otros temas relacionados.

Enlaces
Parte I: http://dandolealaolla.blogspot.com.es/2014/10/de-libros-electronicos-y-arboles.html
Parte II: http://dandolealaolla.blogspot.com.es/2014/10/de-libros-electronicos-y-arboles_20.html
Parte III: http://dandolealaolla.blogspot.com.es/2014/10/de-libros-electronicos-y-arboles_31.html
Parte IV: http://dandolealaolla.blogspot.com.es/2014/11/de-libros-electronicos-y-arboles.html

Esta entrada de hoy viene a complementar un poco lo allí dicho entonces.

Resulta que desde hace algún tiempo (por más que he buscado en su sitio web, no he encontrado la fecha de puesta en marcha), la Biblioteca Regional de la CARM (Murcia) tiene funcionando un proyecto de préstamo de libros electrónicos. En principio me parece una idea cojonuda... hasta que veo cómo se ha hecho.

Figura 1. Servicio eBiblio Murcia. ¿Alguien sabe cuándo se puso en marcha?

Tal y como yo lo entiendo, una biblioteca cumple muchas funciones, pero una de las principales es la función social: permitir que las personas que no pueden disponer de mucho dinero para gastar en cultura, ya que si no se quedarían sin cenar, puedan acceder a muchos más libros, cómics, películas, música, documentales... de los que tendrían accesibles sólo con sus medios económicos particulares.

Para gente con dinero no hay problema: si quiero un libro o una peli, me la compro y punto pelota. Cierto que, aunque uno tenga mucho dinero, en la biblioteca siempre va a tener una colección infinitamente mayor que la que él se podría permitir. O incluso allí existirá material que no está disponible comercialmente, aunque uno esté dispuesto a pagar por él. Gracias a la biblioteca, esa información está accesible.

Pero la biblioteca de la CARM ha decidido entregar los libros en préstamo utilizando técnicas de restricción de acceso o DRM, que son, cuando menos, polémicas. Hay quien defiende estas técnicas alegando que quienes poseen los derechos de explotación de las obras (ojo: no confundir con los derechos de autor) consiguen así limitar la duplicación descontrolada de las obras, salvaguardando sus derechos económicos.

Por otro lado, sus detractores, entre los que me cuento, piensan que se limitan excesivamente los derechos y la funcionalidad para los usuarios. En particular, eso de que cada vez que voy a abrir un libro (o canción, película...) con DRM tenga que enviar una "solicitud de permiso" a un tercero... no sé, nooooooo me gusta, noooooo me gusta (como decía el Marqués de Cabra). O sea, no digo que lo hagan, pero el problema está en que PUEDEN perfectamente vigilar cuándo leemos, qué leemos... ¿No os parece un abuso intolerable? A mí sí. Yo mismo me he encontrado alguna vez con que el Reproductor Multimedia de Microsoft de mi ordenador con Windows XP se ha negado a reproducir un DVD de una película original. WTF????

Hay más derechos afectados, como la prohibición en algunos casos de escribir tu propio programa para reproducir esos contenidos. Sí, ya sé que el 99% de las personas NO vamos a escribir nuestro programa, pero seguramente sí habrá gente dispuesta a hacerlo en el mundo del software libre, y no quiero estar OBLIGADO a utilizar el software concreto de una empresa en particular, de la que a lo mejor no me fío mucho, y no sé exactamente qué hace ese programa, y prefiero algo de competencia a la hora de elegir programa. Como consumidor, en general, competencia significa libertad y ventajas. Llamadme paranoico, pero la actualidad no invita a menos. Y se han dado muchos casos de software propietario de gestión de DRM que hacían verdaderas barbaridades en tu propio ordenador (como el sistema de protección de Sony que instalaba un rootkit...)

¿Y el derecho a las copias privadas? No olvidemos que por ese "derecho" pagamos un canon cada vez que compramos dispositivos electrónicos, aunque vayamos a almacenar contenido creado por nosotros (por ejemplo, la tarjeta de memoria de nuestra cámara digital). O sea, por un lado pagas por un supuesto "derecho", te guste o no, vayas a ejercitarlo o no, y por otro lado, te ponen técnicas que prohíben ese derecho. Muy lógico, ¿verdad?

En 2009 fue famoso un caso en el que Amazon vendió lectores de libros electrónicos que incluían, por error, alguna novela con derechos de autor. Cuando detectaron esto, borraron la novela de todos los lectores que habían vendido. Me parece muy invasivo. De hecho, alguien lo llamó "entrar en tu casa para quemarte los libros". Y si yo he añadido notas a mi novela, esa información se borra sin más. No sé, cada uno tendrá su opinión, pero a mí me parece un abuso.

En el caso que nos ocupa, el tercero que gestiona los DRM de los libros de la biblioteca de la CARM es Adobe.

Es curioso: al leer un poco más en detalle sobre los DRM (por ejemplo, aquí, aquí o aquí) me he dado cuenta de que tenemos los siguientes posicionamientos:

A favor de los DRM: Adobe, Apple, Amazon...
En contra: la FSF (Free Software Fundation).

La FSF es una organización que lucha por la defensa de los derechos de los usuarios de software. No es que yo siga ciegamente los dictados de la FSF, pero en general me suele gustar cómo defienden los derechos del usuario. Así que ver quiénes están en cada bando me ha valido para reafirmarme en la posición que había adoptado inicialmente: no a los DRM.

Además, los DRM, técnicamente son una batalla perdida. Al final, todo hay que convertirlo a analógico para que lo consumamos los humanos, y ahí está el talón de Aquiles del sistema (se le llama también "Agujero analógico").

En fin, pienso que la biblioteca de la CARM tenía que haber elegido otra forma de prestar libros. Otra oportunidad perdida.

Para terminar, os dejo un cuento famoso de Richard Stallman donde se critican las restricciones digitales con un panorama distópico que, desgraciadamente, no parece tan lejano: "El derecho a leer"

martes, 4 de noviembre de 2014

De libros electrónicos y árboles muertos (IV)

Enlace a la parte 1
Enlace a la parte 2
Enlace a la parte 3

(continúa)

4. UN TIPO LISTO Y SU PROYECTO "ALTRUISTO"

En el año 1971 (sí, la fecha es correcta. Volved a leerla y pensar que era la época cuando aquí en España aún no sabían lo que era un ordenador nada más que aquellos que trabajaban en un banco), en 1971, digo, un chavalote de 24 años al que podemos llamar Miguelito (Michael Hart) se matriculó en la Universidad. Aunque le guste ponerse camisas floreadas y sombreros de paja, tonto no era el muchacho, pues se graduó en dos años. Sí, he dicho dos. Ya quisiéramos muchos.


Figura 1. Foto de Miguelito (wikipedia). Es el de la camisa floreada. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Hart#mediaviewer/File:Michael_Hart_and_Gregory_Newby_at_HOPE_Conference.jpg

Claro que su madre fue criptógrafa durante la Segunda Guerra Mundial, y supongo que eso hizo que el crío tuviera algún contacto con los ordenadores (aunque en la Segunda Guerra Mundial eran más de calculadoras). Así que cuando le crearon una cuenta en el ordenador de la universidad el 4 de julio de 1971 (fecha especial para los estadounidenses), Miguelito se tecleó (bueno, es de suponer que no todo ese día, sino en los días siguientes) la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de la cual le habían pasado una copia en papel en una tienda. Como no pudo enviarla por email, la preparó de forma que pudiera ser descargada. Posiblemente, ese fue el primer libro electrónico disponible. Después, Miguelito se tecleó partes de la Biblia, obras de Mark Twain y muchas otras. Con el tiempo, incluso publicó algunas obras suyas de esta manera (sí, también era escritor). Así nació un proyecto con la idea de poner a disposición de todo el mundo libros que habían pasado al Dominio Público. Con el nombre acertó: Proyecto Gutenberg. Su lema: "cortemos los barrotes de la ignorancia y el analfabetismo". Miguelito quería "...continuar con el trabajo de la difusión de la alfabetización pública y de la gratitud hacia nuestra herencia literaria que las bibliotecas públicas empezaron a principios del siglo XX." (Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Gutenberg)

La verdad es que la vida de Michael Hart fue muy interesante. Aquí podéis echar un vistazo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Hart

Desde entonces, miles de voluntarios se han dedicado a hacer accesibles versiones electrónicas de libros en el Dominio Público (y algunos que, aunque no están en el Dominio Público, sus autores han accedido a que se publiquen ahí para uso no comercial). Acabo de comprobarlo hace un rato y, a día de hoy, tienen 47.187 libros disponibles, la mayoría de ellos en inglés. Pero también hay en otros idiomas: español, francés, etc... La web es bastante mejorable, la verdad. Por ejemplo, en el menú que hay a la izquierda en la página principal, encontramos una entrada "Book Categories", y al pulsar en ella, nos aparecen enlaces para buscar libros en otros idiomas. Curiosamente, no aparece el español. También hay un enlace al final del menú


Figura 2. Menú para acceder a libros en otros idiomas.

Figura 3. ¿No hay libros en español? ¡Sí los hay!

Sin embargo, sí que existen. Por ejemplo, si introducimos en el buscador "Galdós" y pulsamos Intro, obtenemos una lista de 17 libros de este escritor:

Figura 4. Libros de Galdós en el Proyecto Gutenberg

Si uno pulsa en el botón "Ayuda" que hay en el buscador (arriba a la derecha, bajo el icono de Flattr), puede ver que el buscador acepta unas "órdenes" un poco especiales para hacer búsquedas. Siguiendo esas instrucciones, si escribimos "l.es" (sin las comillas) obtendremos todos los libros en idioma español (la letra l es de "language"). Si pusiéramos l.fr obtendríamos los libros en francés, l.de nos daría los libros en alemán, y así sucesivamente. No es una forma muy intuitiva de buscar, pero parece que funciona. Haciendo eso, he descubierto que ahora mismo el Proyecto Gutenberg tiene 416 libros en español.

Figura 5. Resultados de libros en español ordenador por popularidad. ¡Ah, El Quijote, siempre Don Quijote!


Figura 6. Última página de los resultados de libros en español. Parece que hay 416


En fin, esperemos que vayan mejorando la web y el buscador para hacerlos más intuitivos.

La mala noticia es que Miguelito murió en 2011. La buena es que su legado continúa vivo.


Enlaces relacionados con el proyecto Gutenberg:

Página principal. https://www.gutenberg.org/

Noticias. http://www.gutenbergnews.org/

Libros en formato epub de alta calidad. No están todos los del proyecto Gutenberg, pero hay unos cuantos
https://www.epubbooks.com/

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Enlace a la parte 1
Enlace a la parte 2
Enlace a la parte 3

viernes, 31 de octubre de 2014

De libros electrónicos y árboles muertos (III)

3. EL DOMINIO PÚBLICO

En las dos entradas anteriores, estábamos hablando de descargarnos libros gratis de Internet.

- Pero esto... ¿no es ilegal?
- Pues no siempre. Depende del libro

En España, cuando han pasado más de 70 años de la muerte de un autor, todas sus publicaciones pasan automáticamente al dominio público. Esto significa que ese texto ya puede ser distribuido libremente por cualquiera sin incurrir en ninguna ilegalidad. Ya se puede difundir el contenido del libro, el texto (esto no significa que se pueda escanear una edición que hayamos comprado o sacado de la biblioteca, ojo). Ese texto ya pertenece a la Humanidad en su conjunto, o sea, a todos. Por ejemplo, todos los libros de Cervantes están en el dominio público. Cualquiera puede teclearse el Quijote (o La Galatea, las Novelas Ejemplares...) en un documento electrónico, ya sea tirando de memoria (si es que la tiene como un elefante... la memoria, digo, que enseguida pensáis mal) o copiándolo desde una edición que tenga por casa, y subirlo a la red. (Por cierto, no hace falta que lo hagáis, ya lo ha hecho otra gente antes.) También pasa lo mismo con clásicos de autores desconocidos, anónimos, como El Lazarillo de Tormes o la Biblia.

Wikipedia Commons. Un sitio donde encontrar imágenes y audios de dominio público

Pensad por un momento en lo que significa esto: leer a todos los clásicos en formato electrónico, y pasar copias a tus amigos, es GRATIS y es LEGAL. Homero, Shakespeare, Calderón, Julio César, la Declaración de Independencia americana... ¡Uf, cuánto por leer y qué poca vida!

La regla de los 70 años después de la muerte de un autor se aplica en la mayoría de los países, aunque hay algunos con otros plazos. Si eres de otro país, intenta informarte de la norma específica.

Además de esto, muchos autores vivos, o que murieron hace menos de 70 años, han decidido ofrecer algunos libros que han escrito al Dominio Público, sin que haya que esperar a que se mueran. A veces lo hacen escritores noveles para darse a conocer, otras veces por altruismo, o publican versiones recortadas de obras cuya versión extendida es de pago, u ofrecen sus obras con licencia para uso personal y/o educativo, pero no comercial... En fin, cada uno tiene sus motivos, pero el caso es que hay muchos libros modernos que también están en el Dominio Público.

Pues un día, un tipo se puso a pensar sobre todo esto de las obras que habían pasado al Dominio Público por ley y se le ocurrió hacer...

(continuará)

Enlace a la parte1
Enlace a la parte 2

lunes, 20 de octubre de 2014

De libros electrónicos y árboles muertos (II)

(continúa). Ver aquí la parte I

2. PIRATEAR O NO PIRATEAR, THAT'S THE QUESTION

Por otro lado, si una página web te ofrece para descargar gratuitamente libros electrónicos que tú sabes que son de pago (bestsellers recientes, libros modernos que el autor no ha puesto en el dominio público...) entonces esa web está PIRATEANDO. Y, normalmente, no lo hace por nada, no lo hace gratis, aunque en apariencia así sea. En el mejor de los casos, hace pasta con la publicidad que está mostrando a la gente que entra ahí. En el peor de los casos (y me temo que más habitual de lo que mucha gente se cree), puede colocarte malware a través de la página web, programas dañinos que si consiguen instalarse en tu ordenador, puede que intenten hacerte "pupita" de varias formas.

 Foto de Guache (Flickr, https://flic.kr/p/9Lw54a) invitando a piratear 
y difundir. Aunque no es lo mismo, no es lo mismo...

Por ejemplo, pueden robarte información, o la contraseña de tu correo electrónico, las credenciales de acceso al banco, etc. ¿Te imaginas lo que pueden hacer con tus claves? Cuando olvidas la clave de cualquier servicio web, casi siempre la recuperas con un mensaje de correo electrónico, ¿verdad? Así que piensa que alguien podría robarte las claves de TODO lo que utilices por Internet tan sólo con robarte la del correo electrónico. Y utilizarlo para mil cosas, como enviar spam y otras lindezas. Y no te digo nada de lo que pueden hacer con tus claves del banco por Internet. ¿De verdad te interesa correr ese riesgo? No merece la pena. Piratear es, cuando menos, arriesgado. Al menos si no controlas las triquiñuelas más elementales para navegar entre los escollos habituales de la red. Así que, aunque sea simplemente por razón de "supervivencia digital", no es buena idea.

Aunque diga esto (no piratees), me confieso: yo no soy ningún santo. Algunas veces han caído en mis manos (¿o debería decir en mi disco duro?) algunos libros electrónicos de procedencia no legítima y (oh, my god!) los he leído. Como decía el Confiteor: [...] quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.

¿Ese libro pirateado ha perjudicado al autor, a la editorial y al resto de intermediarios? No estoy seguro, aunque no lo creo. Si no me lo hubieran pasado en formato electrónico, probablemente no lo habría leído. O lo habría sacado de la biblioteca para leerlo. Cuando el libro (leído en formato electrónico o el ejemplar de la biblioteca) me ha gustado mucho, en alguna ocasión he comprado el libro en papel para tenerlo en mis estanterías, o para regalarlo (sobre todo, esto último). También a veces me lo he pedido para regalo, cuando la gente te pregunta, cerca de tu cumpleaños, si hay algo que quieres tener. De hecho, esta misma mañana acabo de pedirme este libro como regalo pues lo saqué hace unos días de la biblioteca y me está gustando tanto que quiero tenerlo en papel. Pero no me lo regaléis, que ya hay quien me ha dicho que lo va a hacer ;-)

Pues sí, he de reconocer que de esta forma me he hecho con algunos libros en papel. Leyéndolos primero en formato electrónico. Otro ejemplo es Risto Mejide (sí, qué se le va a hacer, me gusta cómo escribe este publicista, todos tenemos un lado oscuro), de quien me he comprado algunos libros para tenerlos en papel, más algunos ejemplares de esos mismos libros que he regalado. Os aseguro que a Risto no lo hubiera conocido en su faceta de escritor si no me hubieran pasado antes el libro electrónico.

El caso es que de esta manera, una vez conocido al autor gracias a la facilidad de difusión del libro electrónico, uno puede "compensar" a aquellos autores que más le gustan comprándoles el libro en papel (si le gusta conservarlo en ese formato) para sí mismo o para regalar, o haciendo que sus amigos se lo regalen. O comprar la versión electrónica de forma legal. Sé que esto que digo no vale como justificación por haber pirateado estos libros, pero también es verdad que no es lo mismo que piratearlos y no hacer nada. Como tampoco vale el que nos tomen el pelo y nos cobren tan caros los libros electrónicos. Lo que algunos llaman "piratería" puede acabar ayudando a algunos autores.

De todas formas, sobre el modelo de negocio de las editoriales habría mucho que hablar, y no es este mi objetivo. Hay debates muy enriquecedores en la red. Si estáis interesados, a tirar de buscadores. En esta ocasión, aquí yo me quiero centrar en responder a la pregunta de A, que quería "descargar libros electrónicos gratis", y hacerle reflexionar un poco sobre el tema.

Pero como ya me he enrollado mucho, continuaré el próximo día hablando de dónde encontrar libros de manera legal y gratuita.

(continuará)

Enlace a la primera parte

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