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martes, 22 de marzo de 2016

Nancy quiere entender a los españoles

¿Sabes lo que es el malange? ¿Y por qué algunos hombres, en España, cuando pasa una mujer guapa, al mirarla dicen "Canela. Canelita en rama"? Nancy tampoco lo sabe, pero lo está aprendiendo poco a poco.

La tesis de Nancy es una novela de Ramón J. Sender, escrita en forma de cartas, que nos cuenta la historia de una estudiante de filología que está aprendiendo la cultura y el idioma españoles nada menos que en Alcalá de Guadaíra, un pueblo de Sevilla, y dentro de un ambiente gitano y flamenco. Nancy incluso se echa un novio gitano, para aprender mejor. Y claro, no tardan en surgir los malentendidos, las expresiones que no logra comprender, las palabras mal pronunciadas, los juegos de palabras, el gracejo sevillano gitano...


Por un lado, me ha sorprendido la cantidad de anécdotas e historias que ya conocía en forma de chistes individuales y que he visto reflejados y conectados en esta historia. Ahora no sé si fue antes la novela y de ahí salieron los chistes, o si fueron antes los chistes y Sender los agrupó hábilmente en el libro. En el fondo qué más da. Por ejemplo, recuerdo que una profesora de inglés, en el instituto, nos contó hace años una anécdota de cuando estuvo en Inglaterra, que en las noticias de la radio y la tele oía la palabra "gorilas" hablando de España y resultó que al final se referían a las "guerrillas". La pronunciación inglesa de ambas palabras puede confundirse fácilmente. Pues bien, esa historia aparece en La tesis de Nancy y ahora ya dudo de si mi profesora nos engañó y nos contó en primera persona algo que había leído en este libro, o si realmente le ocurrió la confusión a ella también (todo pudiera ser).

Por otro lado, algunas ocurrencias de Nancy son para reflexionarlas detenidamente, pues son un hábil retrato del carácter español y encierran, aunque sea en forma de comentario jocoso, unas ideas muy serias. Como cuando dice

Parece que los españoles son muy feroces en las pequeñas guerras y no tanto en las grandes. Por eso tal vez no han estado en las últimas guerras mundiales. Y les alabo el gusto. 

No tengo claro que eso sea un piropo, a pesar de que Nancy nos alabe el gusto. Y es que he visto muchas veces esa ferocidad en "pequeñas guerras" (pongamos, una discusión en familia, o un debate en la barra del bar) pero cuando ha llegado el momento de las grandes nos echamos para atrás (por ejemplo, estoy harto de ver a gente quejarse de boquilla pero que se rajan a la hora de poner una reclamación por escrito, que sería algo que de verdad ayudaría a cambiar la situación que criticamos).

Otra cosa que podemos encontrar en esta novela es una suerte de realismo mágico que recuerda (ligeramente, eso sí) al de García Márquez en Cien años de soledad. Por ejemplo, la escena de la cabina de teléfonos, casi al final de la novela, es totalmente surrealista, y a mí me recuerda a esa famosa peliculita La Cabina, con López Vázquez. O cuando Nancy se pone a hablar del cenizo, ese personaje oscuro y siniestro, invisible, pero que ella percibe sentado a su lado en el coche y que le da mala espina.

En fin, no me ha parecido una novela magnífica, ni me he reído tanto como comenta alguna gente que ha hecho mientras leía esta novela, pero sí que he pasado unos cuantos ratos divertidos, así que la recomendaría como una lectura agradable. Si tienes raíces andaluzas, seguro que te gusta leer algunas de las confusiones y malentendidos de Nancy con expresiones que seguro que habrás oído más de una vez.

Y no os robo más tiempo, que es mejor que lo empleéis en La tesis de Nancy.

viernes, 18 de marzo de 2016

La llave de Sarah (libro)

Una gripe tiene algo bueno. Mientras estás convaleciente, en los momentos de mejoría temporal en los que por un rato deja de dolerte la cabeza y la congestión te da un respiro, tienes mucho tiempo libre para leer. Y eso me ha pasado a mí en estas últimas semanas. Tirarme cuatro días encamado me ha dado para muchas lecturas. Ya iré comentando algunas por aquí.

Una de ellas ha sido un libro que tenía aparcado ya mucho tiempo en mis estanterías. Y por fin me lo he podido terminar. En el pasado había hecho algún intento de leerlo, pero no terminaba de decidirme. La historia es demasiado triste y te tiene que pillar con el cuerpo fuerte, si no, lo normal es que uno tienda a evitarlo, no queriendo castigarse con otro dramón.


Elle s'appelait Sarah (Ella se llamaba Sarah) cuenta la típica historia de burradas hechas por los nazis contra los judíos, sólo que en esta ocasión los de las burradas no son los nazis de manera directa, sino la propia policía francesa, ¡contra ciudadanos franceses!, siguiendo una orden-petición de los nazis.

Se trata de un episodio real, que en Francia ha causado vergüenza durante muchas décadas, pero que finalmente se está reconociendo desde los poderes públicos, y se está asumiendo en los últimos años, como algo de lo que SE DEBE hablar y recordar, en vez de ocultarlo y silenciarlo.

Resumidamente, lo que ocurrió fue que la policía parisina sacó una noche a miles de judíos de sus propias casas, es decir, a sus propios ciudadanos, de nacionalidad francesa, a quienes debía servir, y los concentró en un estadio (el Velódromo de Invierno), desde donde los envió a los campos de concentración nazis. Todo ello salpicado de las típicas burradas, incluyendo separaciones de niños y sus padres y demás historias en cuyos detalles macabros no me apetece entrar.

La novela cuenta este episodio desde el punto de vista de una periodista americana que vive en París, y que se mete a investigar el pasado de una niña de las que fueron atrapadas en la redada de aquella fatídica noche de los años 40. Así, se van intercalando ambas líneas temporales en la narración.

Una historia dura, a mí me hizo soltar la lagrima en algún momento, pero que nos viene a decir que las cosas vergonzosas no hay que enterrarlas, sino que hay que airearlas para intentar aprender de los errores del pasado. Una novela muy recomendable, pero sólo cuando uno se encuentre con sus fuerzas a pleno rendimiento.

También existe una peli, de título La llave de Sarah. Aquí está el tráiler:


lunes, 14 de marzo de 2016

Vistas del Valle de Murcia y Castillo de la Luz

En la Sierra del Valle y Carrascoy, a 438 metros de altitud sobre el nivel del mar, se encuentra el Castillo de la Luz (también llamado de Santa Catalina del Monte y del Verdolay). Si subimos un poco más arriba tenemos unas vistas estupendas.

Recomendable echarle un vistazo, tiene incluso restos de un aljibe.


Si miramos un poco más de cerca el castillo


Las casas que se ven al fondo son la pedanía de La Alberca, y más al fondo, el valle del Segura.

Una pasada.

Otra vista, esta más cercana


La sierra que se ve al fondo es la Sierra de Ricote.

lunes, 22 de febrero de 2016

La falsa primavera y las flores

Este invierno tan cálido está haciendo que muchas plantas florezcan fuera de su época habitual, confundidas con esta "falsa primavera".

El sábado pasado me encantaron estas florecillas azules en las inmediaciones del Barranco del Sordo. ¿Alguien me puede decir cómo se llaman? A mí me recuerdan un poco al tomillo...


martes, 12 de enero de 2016

David Bowie (por Garbancito)

Dejo esta vez este espacio para que hable Garbancito, vía un email que nos ha dirigido a unos cuantos de sus lectores.
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¡Qué bueno era el artista que ha muerto! Y desde que existe Facebook más, hay que aparentar (el famoso postureo) que somos progres y cultos, así es que ahora mucha gente está compartiendo fotos de este británico (todos los músicos buenos son británicos... sí, Mozart también lo debería de ser).
Seguramente conocéis más canciones de él que yo, incluso yo conocía más de él de las que creía conocer. Pero por si acaso os dejo unas cuantas que deberíamos recordar cuando oigamos David Bowie y ya valorar si merece la pena tantos posts, o incluso un email como éste.
La que yo consideraba más famosa:

https://www.youtube.com/watch?v=nP6xBFyA_aw
Otra del espacio, también muy famosa aunque no había pensado que fuera suya:

https://www.youtube.com/watch?v=tRcPA7Fzebw
Por esto le llaman "El hombre de las estrellas". También se preguntó si había vida en Marte. A finales de los 60 los rusos y los yankis se disputaban la carrera espacial, se estrenaba la peli "2001: Una odisea en el espacio" y David Bowie cantaba estas cosas.

https://www.youtube.com/watch?v=v--IqqusnNQ

Una que habréis escuchado mil veces (yo la recuerdo en el Kadet de José subiendo hacia Sierra Espuña, después o antes de la de Radio Ga Ga).
Sí, la publicó Queen, pero Bowie no sólo se limita a colaborar. De hecho, había ido a hacer los coros de otra canción, pero como no funcionaba se juntaron varios músicos y empezaron a improvisar hasta el punto de que Freddy Mercury canta palabras sin sentido en la canción y salió esto.

https://www.youtube.com/watch?v=YoDh_gHDvkk

Ésta quizás no os suene tanto. A mí sí porque sobre ella ponían mensajes de futbolistas animándote a escuchar los partidos en la COPE, y suena bien.

https://www.youtube.com/watch?v=Tgcc5V9Hu3g


A los quinceañeros de los 90 les sonará mucho esta otra, y si además no se lavaban el pelo y se ponían camisetas de rayas pasando de todo (menos de curso) creerán que es una versión del mejor grupo Grunge de la historia (su fama creció con el trágico suicidio del cantante), pero había sido publicada veinte años antes.

https://www.youtube.com/watch?v=HSH--SJKVQQ
Y ya no pongo más, que tampoco era mi artista favorito. Lo bueno de un músico es que por mucho que se pierda deja su obra. La memoria de un músico es la única que no debe honrarse con un minuto de silencio, sino escuchando su legado. Ahí os he dejado algo.
Y como en los posts de internet, si conocéis alguna que os haya gustado, marcado, sea famosa por algo y/o se me haya pasado, compartidla.
Adiós al Major Tom.

jueves, 7 de enero de 2016

Libro: Lecciones del abuelo

Invitado por C a tomar café en su casa tras una de tantas comidas de Navidad, no puedo evitar fijarme en un libro que asoma el lomo en una de las estanterías:



Como eso de "del abuelo" me trae gratos recuerdos, tomo el libro y le echo un vistazo a su interior. Consiste en una colección de máximas, frases, aforismos y sentencias que, según narra el autor, le contó su abuelo junto a la verja (foto en la portada), que era el lugar donde solían reunirse abuelo y nieto a filosofar sobre la vida. Pequeñas píldoras, lecciones de vida, que le han sido útiles a lo largo de los años.

Siempre me han gustado las frases como estímulo, como semillas de un proceso posterior de análisis, para que se queden por ahí "rondando por la cabeza". Y este libro está lleno de algunas muy buenas (también alguna discutible, pero, ¿habrá algo mejor?).

No es un libro para leer como una historia homogénea, pero tiene varias frases que pueden muy bien servir como incentivo a la reflexión. Por ejemplo, esta:


 Así que, recomendado.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Pensar como se habla y hablar como se piensa

Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives

 Hoy me he sorprendido citando erróneamente la frase de arriba a un amigo. Me he dado cuenta de que he cambiado, sin ser consciente, el verbo vivir en la frase original por el verbo hablar, dejando el resultado más o menos así:

Si no hablas como piensas, acabarás pensando como hablas.


Pero el caso es que me convence el resultado después de cometer el error, pues creo que también es verdad la frase enunciada de esa otra manera. 

El contexto es que mi amigo suele bromear mucho con determinados temas que son políticamente incorrectos. No tengo nada contra una broma puntual o un chiste sobre cualquier tema, creo que ninguna vaca debe ser sagrada, y los temas políticamente incorrectos me la traen un poco floja (unos más que otros, la verdad). Pero si en vez de bromas puntuales pasamos a convertir en una rutina el contar chistes de mariquitas, o burlarnos de las suegras, los inmigrantes, el maltrato animal, los políticos, las putas, los yonquis, cualquier-profesión-que-se-os-ocurra, o incluso, el humillar a otros o a nosotros mismos, o cualquier otra cosa que se os ocurra, pienso que al final las probabilidades de que vayamos evolucionando poco a poco en nuestra forma de pensar hacia esa forma de ver la vida van aumentando gradualmente. And that's no good, brother.

 Foto: A pensadora - The Thinker - Quarta Sunset, Jônatas Cunha. Flickr.

Es de sobra conocida la importante relación entre lenguaje y pensamiento, e incluso es un tema clásico de debate si el pensamiento determina el lenguaje o si el mecanismo también funciona en el sentido inverso, pudiendo modificar o influir sobre nuestros pensamientos (estado de ánimo, capacidad de superación...) al modificar el lenguaje que utilizamos.

Así que, mi conclusión es esta: temas tabú para hacer una broma o un chiste, ninguno; pero nuestro discurso ha de ser, como regla general, coherente con nuestro pensamiento. Si no, mal vamos.

Por cierto, he dedicado un buen rato a buscar el autor de la frase original y no lo he conseguido, así que agradecería si alguien me puede dar alguna pista.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Las listas y el efecto Zeigarnik

Un consejo que suele repetirse en los métodos de productividad personal, de gestión del tiempo, de organización, de gestión de proyectos y muchos otros es el de realizar listas, con más o menos variantes sobre cómo utilizarlas. Y no es extraño; se ha demostrado que las listas tienen varias ventajas. El método GTD, por ejemplo, las recomienda, aunque no al tuntún, sino con ciertas características y principios (convertir las listas de "cosas", en listas de "acciones", por ejemplo). Yo las utilizo muchísimo en mi propia versión del GTD que aplico desde hace un par de años aproximadamente, y he de reconocer que me funcionan bastante bien.

Foto 1: Un tablero kanban. Fuente: Wikipedia.
 
Algunas herramientas de apoyo a la gestión de proyectos como los tableros Kanban utilizan un sistema en el que se trabaja con varias "listas", aunque allí se llamen con sus propios nombres (la pila [backlog], las tareas pendientes / en curso / hechas, o sus divisiones...).Y una serie de reglas y principios para gestionar esas listas y los movimientos de tareas de una a otra. Pero listas, al fin y al cabo.

Albert Espinosa, en El Mundo Amarillo, también decía algo parecido:

"...cómo voy ordenar los conceptos. Pues a través de una lista. 
Creo en las listas, me encanta. Soy ingenierio industrial, de ahí
que ame los números y si amas los números amas las listas."

En fin, que las listas son muy útiles, si se utilizan con un buen método, (ojo: por sí solas no valen mucho, pero con una metodología asociada, son un elemento clave). Mal usadas pueden ser "una mancha amorfa de cosas imposibles de hacer" (David Allen, Organízate con eficacia).

Es algo reconocido y muy estudiado que cuando uno apunta en una lista las tareas pendientes, por ejemplo, o las cosas que hay que comprar, la mente descansa. Mientras tenemos conciencia de que tenemos algo pendiente, algo que recordar, hay un runrún que nos va dando vueltas por la mente poco a poco, sin permitirnos descansar del todo. Esto al final se traduce en estrés, ansiedad y, a veces, en olvidos que pueden ser problemáticos. En palabras de Kerry Gleeson:

Esta preocupación constante e improductiva que 
experimentamos por todo lo que tenemos que hacer 
es lo que más tiempo y energía consume.

Pues bien, la semana pasada me explicaron que eso tiene un nombre: se llama efecto Zeigarnik, llamado así por el apellido de la psicóloga que lo estudió y describió formalmente. Básicamente, consiste en que tendemos a recordar mucho más aquellas cosas que tenemos pendientes que aquellas que ya hemos hecho. Por eso los camareros recuerdan mucho mejor lo que les han pedido y aún no han servido que aquello que ya han llevado a la mesa. O al menos eso dicen los experimentos. Está claro que el efecto Zeigarnik tiene un efecto positivo (el camarero puede ser más eficiente), pero también tiene una contraparte negativa, dándole vueltas innecesariamente a un asunto, hasta acabar mentalmente exhaustos.

Así que ya sabes: si quieres descansar la mente, anota las cosas que tienes en la cabeza y no te verás como el de la foto.

 Foto 2: Mono pensador. Fuente: Wikipedia.

Tenemos de tó

Si vamos de sobraos, pues eso, vamos de sobraos.

 

Carácter andaluz. Antequera.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Dale volumen, coño, que es Sínkope

Joder, es imposible estar oyendo esto a tope y no querer compartirlo.Una joya detrás de otra.

Y, vivan las contradicciones, no he oído nunca una canción con una letra tan deprimente como Días de perro y que, sin embargo, me dé tanta energía. Es oírla y dan ganas de salir a comerse el mundo.

Ando tocao, pero no hundío, y, aunque algo dolío
Hay que ponerse pie
Voy a ver si consigo hacer las paces conmigo, pa volver a quererme
Pa volver a querer, pa salir de mi encierro y espantar días de perros
Y aprender a ganar aprendiendo a perder
Porque si ando gris, de to reniego, y con ponerme ciego no adelanto ná





¡Pedazo disco!

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Curso de Derecho Penal... amenizado

He de reconocer que a veces los textos jurídicos son un tostón. Sí, ya sé que la materia no da mucho de sí para salpimentarla de chascarrillos y retruécanos, pero vamos, se agradecería un poco más de interés.

Por eso, no quiero dejar pasar sin comentar que el otro día estaba yo estudiando un capítulo de un libro de Derecho Penal y, de pronto, al encontrarme con estos dos ejemplos, no pude evitar reírme. Y encima, consecutivos.


¿Quéééééé? ¿En serio? ¿Alguien enviaría a otro al bosque con la esperanza de que le caiga un rayo y lo mate? Y para colmo, sólo falta que el otro acceda al paseíto.

Pero el otro ejemplo también se las trae:



Joé con el sobrino. La verdad es que la probabilidad de pillar dinero así es más alta que si juega a la lotería.

Sí, una tontá, ya lo sé, pero me hizo despertarme cuando estaba a punto de dormirme y me permitió terminar el capítulo.

Gracias, profesor.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Una pieza más para entender el puzzle-avispero de Oriente Medio

No seré yo quien diga que entender el tema es cosa fácil, ni que todo tenga que ser exactamente así, más que nada, porque no sé todos los detalles del tema que aquí se cuenta (¿alguien los sabe?). Incluso es posible que haya algunos errores importantes. Pero es que en un vídeo donde se dan tantos datos, y donde muchas cosas están a caballo entre el dato y la opinión, es muy fácil cometer errores, o que ciertas cosas sean muy claras para algunos y para otros sean falsas, sin que haya un consenso posible.

Pero las pocas cosas que sé de historia (es verdad, no sé mucho), sí que coinciden más o menos con lo que se explica aquí, y además, está explicado de una manera muy didáctica, y (relativamente) fácil de comprender. Además, por lo que dice de los refugiados, me da la impresión de que hay un propósito humanitario como motivación del vídeo (sí, algunos verán otros propósitos: anti-, confundir...), y eso es otro punto a su favor.

¿Por qué la cosa está tan liada en Siria?




En mi opinión, un vídeo bastante interesante. Enhorabuena a sus creadores.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cómics al mejor precio posible: el que tú consideres justo


"El 100% de tus pagos irá directamente a las ávidas zarpas de los autores..."

Así se anuncia el Panel Syndicate, un sitio web en el que podemos encontrar cómics libres de DRM y donde podéis descargarlos directamente, por el mejor precio que uno podría desear: lo que tú consideres justo. Y es que da gusto ver cómo cada vez más hay gente que apuesta por modelos económicos para la cultura saliéndose del modelo clásico, que con las nuevas tecnologías tantos quebraderos de cabeza está dando a esta industria.

En el Panel Syndicate podemos encontrar dos series: The Private Eye, que me está gustando bastante, y de la que hasta el momento han publicado diez capítulos de una historia futurista distópica sobre el tema de la privacidad y la intimidad personal, y ¡Universo!, escrita y dibujada por el ex-dibujante de El Jueves Albert Monteys, formada por historias independientes, aunque todas ellas futuristas y sobre el Universo, viajes espaciales, razas alienígenas y todo eso.

En cuanto a las imágenes, ambas series están bastante bien, especialmente en The Private Eye hay una calidad altísima de los dibujos, en mi opinión particular.

Y para colmo, si queréis practicar idiomas, las podéis descargar en español, inglés, francés y catalán.

No os las perdáis.

Y pagad algo, no seáis ratas.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Música creative commons por Josh Woodward para tus proyectos (comerciales o no)

Josh Woodward es un cantautor de Ohio (EE. UU.) que ha puesto sus discos bajo licencia Creative Commons, dando lugar a más de 200 canciones, como bien explica en su página. Además, ganó en 2010 el Concurso Ubuntu Free Culture Showcase con su canción Swangson.

http://www.joshwoodward.com

http://www.joshwoodward.com


Su música es tranquila, se deja oír con suavidad, fácilmente pegadiza.

Dedicadle unos minutos. No os arrepentiréis.

Y si necesitas música para algún proyecto, comercial o no, me remito a lo que dice él mismo en su página (apartado Sharing):

http://www.joshwoodward.com/sharing/


Más o menos dice que se puede utilizar sin cargos para proyectos como películas, podcasts, karaokes, versiones... También para proyectos comerciales. La única condición es darle crédito (atribución, o sea, mencionarlo y poner un enlace a su web). Una puntualización importante: para anuncios, música ambiental en tiendas y música de teléfono (mientras se espera), hay que comprar una licencia tradicional.

Por ejemplo, para usarlo en una obra de teatro, cosa que a mí me podría interesar, me remitiría al último punto:

"...para conciertos y otras actuaciones en directo, se puede citar al autor en el programa o anunciarlo justo antes de la canción".

Pues lo dicho, disfrutadlo.

Josh, gracias por tu música.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Teatro: Pervertimento y otros gestos para nada, de José Sanchís Sinisterra

Una de las cosas más agradables que me suceden de vez en cuando es que me descubran a un autor que me guste. Y esto me ha ocurrido hace unos días con José Sanchis Sinisterra, en su faceta de autor teatral.



Una amiga me pasó una copia de su libro "Pervertimento y otros gestos para nada". Sí, ya sé lo que estáis pensando: con ese título, más bien debería ser un vídeo en vez de un libro. Sí, de ESO, digo de EXO.

Pero no, resulta ser un libro de teatro que te hace reflexionar sobre el teatro. Para los que gustan de palabros retorcidos, metateatro. Y a mí, amante empedernido como soy de todo tipo de teatro, me ha encantado.

Ya el prólogo, Extroducción (?), te da una idea de que lo que vas a encontrar no es una obra de teatro al uso. Pero es que una vez que te adentras, te dejas arrastrar por esas rarezas, esos pervertimentos con que el autor te lleva de la mano, y te das cuenta de que allí está pasando algo raro. Y chulo.

Me ha encantado saborear las angustias de ese ese personaje que se resiste a abandonar la escena terminada la función ("Yo salgo por esa puerta, efectivamente, y la obra se acaba. Es un final muy bello y muy triste..."), o ese otro que nos revela que lo interesante no ocurre sobre el escenario, sino "Al lado", o ese monologuista que reflexiona sobre cómo se debe construir un monólogo, mientras que con esas reflexiones va construyendo su propio monólogo, algo que me recuerda aquel famoso "Un soneto me manda hacer Violante..." de Lope de Vega. En fin, un montón de textos breves que se pueden leer independientemente y que, si os gusta el teatro y cómo éste se puede convertir en una herramienta para mirarse a sí mismo, no deberíais perderos.

Si queréis más información, os recomiendo la acertada reseña de Palimp en El Cuchitril Literario: http://lepisma.liblit.com/2006/04/11/jose-sanchis-sinisterra-pervertimento-y-otros-gestos-para-nada/


viernes, 9 de octubre de 2015

Pagar hasta por mear... ¿y la factura?

Seguro que más de una vez habrás oído (quizás hasta lo hayas dicho), harto de estar en algún sitio de esos que te cobran por todo, que aquí "...te cobran hasta por mear".

Sí, cada vez es más difícil moverse sin tener que ir soltando unas monedas por aquí o allí, incluso en cosas que normalmente antes no costaban nada: por aparcar, por acceder a algunas playas públicas... y sí, hasta por mear.

Y no digo yo que no haya que pagar por mear, según en qué sitios. Lógicamente, si una señora ha montado un bar no es para proporcionarte a ti un espacio donde mear, sino un servicio que dar a sus clientes, que son quienes le dejan la pasta. Si alguien que pasa por la calle quiere mear, pues que consuma o que abone una pequeña cantidad y podrá acceder al aseo. Hasta ahí bien.

Otra cosa es pagar por mear en espacios públicos, que daría para un buen debate: ¿tienen obligación los ayuntamientos de proporcionar un servicio de WC público, igual que han de proporcionar espacios verdes o calles limpias? Recuerdo que en Alemania, hace ya algunos años, tuve que pagar por mear en una estación de tren. Y eran unos aseos públicos, no los de una cafetería ni una tienda en la estación. El problema es, como siempre, que mientras que los impuestos siguen unas escalas progresivas dependientes de los ingresos del contribuyente, las tasas públicas por mear, por aparcar en la calle (la famosa ORA), el acceso a una playa (en Canarias tuve que pagar, también se ha hecho así en Calblanque, aunque no he llegado a ir este año), y todo este tipo de pagos, normalmente son una cantidad fija, el mismo importe para todos, lo cual es más gravoso para los ciudadanos con menores ingresos, ya que no sigue una escala proporcional a sus ingresos.

Por otra parte, toda transacción en la que abonamos pasta debería quedar reflejada en un documento, un ticket o una factura. Esto se suele incumplir en muchos sitios de forma sistemática. Por ejemplo, al mear. ¿Alguna vez te han dado un ticket por acceder a un baño en el que has soltado unas monedas?

Pues a mí sí. Esto me pasó el mes pasado en Madeira, en un punto turístico llamado "Cabo Girado", lugar de visita obligada si uno va a Madeira.

En fin, curiosidades de la Macaronesia.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Qué hacemos al salir de la pizzería

Partiendo de una frase que leí el otro día y me hizo pensar, y buscando al autor de la misma (al final es una autora), me encuentro con estas excelentes reflexiones de Pablo Arribas acerca del trabajo y dedicar la vida a lo que te apasiona. La entrada aquí: "No seas tu plan B". Si tienes poco tiempo, mejor deja de leer esta entrada y dedícale unos minutos a esa.

Y es que tiene mucha razón. ¿Cuántas veces nos conformamos con cosas diferentes a las que de verdad nos apasionan? Que no digo yo que no nos vendamos un poco, que hay que comer y todo eso, pero al menos no lo hagamos siempre, que a veces es preferible poder disfrutar de un poco más de pasión aunque sea a costa de un poco menos de dinero.

Me gusta mucho el ejemplo que pone Pablo del pizzero:

si trabajas ocho horas en una pizzería y al terminar te pones a pintar, no eres pizzero, eres pintor. Eres lo que amas, no lo que da dinero. Llegará el día que puedas vivir de tus cuadros. Al final, lo que diferencia a la gente que triunfa de la que no, es lo que hacen al salir de la pizzería.

Pues eso. Que trabajemos, pero cuando salgamos de la pizzería, a ver si podemos sacar algún hueco para dedicarle a nuestras pasiones. Y no, tomar chocolate con churros no cuenta como pasión.

Un chocolate con churros en la clásica Churrería San Ginés, local centenario de Madrid. 
Ayer mismo me tomaba allí este chocolate con churros. Los he probado mejores, la verdad.


No me enrollo más, es preferible que dediquéis el tiempo a la entrada de Pablo, que lo explica muy bien.

Por cierto, la frase que decía al principio que me gustó y cuya búsqueda me llevó a la entrada de Pablo es esta:

No seas tú mismo, sé alguien un poco mejor

Y su autora fue Mignon McLaughlin (1913-1983), una periodista y escritora estadounidense.

¿Y tú? ¿Qué haces al salir de la pizzería?

viernes, 4 de septiembre de 2015

El estrés de antes del antiestrés

Unas vacaciones, bien aprovechadas, deben ser, entre otras cosas, una batalla ganada contra el estrés. Por eso no soy partidario de las vacaciones "muy, muy, muy" aprovechadas. La expresión despierta automáticamente mi sospechas. A mí me gusta dejar tiempo para holgazanear, el dolce far niente que dicen los italianos, que de esto saben un poco. Es más, no es sólo que me guste, es que creo que es necesario.

Pero lo que es más difícil evitar es ese querer dejar todos los detalles cerrados en los días previos a irse uno de vacaciones. Esos pequeños asuntos que llevas en la oficina y que se tarda más en explicarlos a alguien para que los asuma en tu ausencia (a veces ni siquiera existe ese compañero que pueda asumirlos) que en hacerlos tú mismo y que, por tanto, tienes que hacer tú sí o sí.

Y te estresas. El día antes de irte estás contento, porque se vislumbra el período vacacional a la vuelta de la esquina, pero por otro lado sabes que es posible que ese día te quedes algunas horas más allá del horario oficial para dejar atados los últimos cabos.

Así estaba yo hace un rato. Estresado, pero contento. Se avecinan unos días de relax. Pero me toca ultimar pequeños detalles, las urgencias de última hora. Lo bueno de quedarse en la oficina fuera de horario es que al menos puedes ponerte música y relajarte-mientras-te-estresas (sabrosa paradoja). Y eso he hecho: he buscado un poco de blues en Youtube, altavoces encendidos, ventana minimizada y a enviar emails de última hora, copiar ficheros, actualizar versiones...

Mientras tanto, la música sonando de fondo. Uno pierde la conciencia de la música. Y al terminar el blues, y casi sin darme cuenta, ha empezado una música suave de la que no he sido consciente hasta que llevaba un rato sonando. Se ve que estaba activada la opción de "Reproducción automática" de Youtube.



Y entonces, cuando he sido consciente de que ya no estaba escuchando el vídeo de blues original, me he dado cuenta de que mi nivel de estrés había bajado bastante. Mi respiración se había suavizado, mis pulsaciones estaban más calmadas y yo me sentía mejor en general.

La música era suave, la voz también, las canciones conocidas, pero en versiones muy, muy suaves. He echado un vistazo al vídeo y me he encontrado esta gozada. Un placer para el oído y para la vista.



Espero que os guste (y os relaje) tanto como a mí. Y a ver cuántas canciones reconocéis, hay un montón de fonocopias. Nunca hubiera dicho que una versión del "Bad Romance" de Lady Gaga me pudiera relajar.

Pero sí puede, sí.


martes, 18 de agosto de 2015

El Caribe murciano

En el Caribe
se vive como se escribe
...
Bajo la noche guajira
Hemingway delira
(Aute) 

Murcia está llena de playas fantásticas, pero yo he descubierto en los últimos dos o tres años las de la zona norte de La Manga. Esas playas para mí eran prácticamente desconocidas hasta hace poco. Sí, había pasado por allí andando alguna vez, pero no me había detenido tranquilamente a bañarme en ellas y disfrutarlas sosegadamente, como hay que disfrutar todas las cosas buenas de la vida.

A esa zona va algo menos de gente que al resto de La Manga, ya que la entrada se hace un poco pesada. El único acceso posible en coche es desde Cabo de Palos (ahí está el kilómetro cero de La Manga), y la zona norte alcanza hasta el kilómetro 18. Si encima hay tráfico (algo que no es raro), puede irse media hora o más en entrar o salir de la zona, para recorrer esos 18 kilómetros. Además, hay que cruzar el puente móvil que se abre a las horas pares (para que puedan salir las embarcaciones del Mar Menor al Mediterráneo), con lo cual es posible incluso que haya que hacer sus 15-20 minutos de cola si tienes la mala suerte de pillarlo en el momento de abrirse.

Mapa (OpenStreetMap): Zona norte de la Manga.

Una vez pasado el famoso puente del Estacio, a la derecha queda un pequeño cabo que se llama Punta del Cocedor. Pues bien, a partir de ahí, hay un tramo impresionante de una macroplaya, aunque en los carteles de la zona la dividen en dos tramos, de nombres Ensenada del Esparto y El Seco Grande, que me recuerdan a las playas típicas del Caribe: arena blanca y aguas turquesas. Sólo faltan las palmeras. En su lugar, tenemos diversos tipos de matorrales que, además, en estas fechas han repoblado.

A falta de palmeras, buenos son matorrales


A principios de este mes de agosto, además, esas aguas estaban a una temperatura algo más alta de lo habitual, con lo cual, si uno es friolero, como yo, encima disfruta de esa entrada en el agua que no "te da impresión".

Uno de los días que estuve por allí hubo un poco de viento y el mar no invitaba a bañarse, el oleaje era molesto, así que lo mejor que se podía hacer era una panorámica de toda la ensenada.

Ubicándonos

En cualquier caso, si hay oleaje en el Mediterráneo, siempre tenemos a pocos metros de allí el Mar Menor. Raro será que en él no podamos bañarnos. ¿Que a cuánta distancia nos pilla? Juzgad vosotros mismos.

Izquierda: Mediterráneo con marejadilla. Derecha: Mar Menor como una balsa de aceite

En fin, ¿qué más puedo decir de este Caribe murciano?


Una gozada.

Para redondear esta entrada, esta MARAVILLA de canción


jueves, 25 de junio de 2015

Nuestra higiene internetera

Hay titulares que son una bomba, como por ejemplo, esta:

"Los ordenadores son el peor enemigo del pensamiento crítico"

Hombre, dicho así, fuera de contexto, suena fuerte. Y también depende de quién lo diga. No es lo mismo si lo dice un mindundi como yo, que si lo dice Leonard Kleinrock, un profesor universitario de California, de 81 años nada menos, al que la Fundación BBVA acaba de premiar por sus aportaciones al desarrollo de Internet. Y aquí la entrevista que le han hecho por este motivo:

Entrevista
http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=64008&origen=notiweb&dia_suplemento=miercoles

Como mi vida transcurre aproximadamente en un 30% del tiempo utilizando el ordenador, imagino que tengo que tener cuidado con mi pensamiento crítico, no se vaya a ver afectado negativamente. O quizás el mal ya esté hecho y no tenga remedio.

Ahora en serio, la frase es provocativa, no se puede interpretar literalmente. Hay muchos otros enemigos del pensamiento crítico, y no sabría decir si es peor el ordenador que la tele, por ejemplo. O quizás ninguno de ellos, ya que a veces confundimos la herramienta con el producto. O el continente con el contenido. Al fin y al cabo, el ordenador no es más que un "medio de transporte" para la información. Me recuerda a aquellas noticias que aparecían en los primeros años de la explosión internetera: "Detenida una banda de traficantes que utilizaba Internet para coordinarse". ¿Si hubieran utilizado el correo postal o las llamadas telefónicas no sería noticia?

Sí, es verdad. A través del ordenador puedo acceder a un blog donde refuercen y confirmen mis peores prejuicios o donde me adoctrinen en los dogmas de alguien que se ha tomado la molestia de pensar por mí, perooooo... 

...también puedo acceder a personas o, mejor dicho, las opiniones de personas, que precisamente hacen todo lo contrario: te invitan a cuestionar las "grandes razones" de toda la vida, te ofrecen novedosas perspectivas de las circunstancias sociales, diferentes a los enfoques habituales por parte de los medios de comunicación tradicionales... 

En fin, que sí, pero no.

Y sin embargo, entiendo lo que quiere decir. Vamos, lo que se ha aconsejado siempre: ten cuidado y no te creas todo lo que lees en Internet (antes, "la tele, las revistas, los periódicos, tus vecinos...").

En cualquier caso, la entrevista me ha parecido interesante, y os recomiendo su lectura (se hace rápida, unos cinco minutos). Y me ha gustado un comentario que viene muy a propósito en estos días, a raíz de las meteduras de pata más o menos graciosas o directamente las burradas infumables de algunos impresentables que han estado en los medios en estas últimas semanas. Ojo, que muchos cometemos meteduras de pata, pero es que en el caso de la Red se ven amplificadas, porque la Red nunca olvida. Yo, por ejemplo, hay cosas que hubiera deseado no haber dejado por escrito, aunque también es verdad que todos tenemos el derecho a que nuestro pensamiento evolucione.

Me gusta la comparación que hace Kleinrock entre Internet, la higiene y el cuerpo:

"...Si usamos una buena higiene en Internet, si no nos ponemos a decir barbaridades, a colgar fotos que no queremos que nos las recuerden dentro de siete años... Tenemos cuidar nuestro Internet como si fuera nuestro cuerpo"


Ya lo sabes: cuídate la salud internetera. 
Imagen: "Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana". 
The Internet Archive. Original aquí.

Así que, ya sabéis: a cuidar nuestra presencia en Internet como si fuera nuestro cuerpo, no vaya a ser que dentro de unos años nos dé el "colesterol alto" o algún indicador se salga de los parámetros recomendables.

¿Y tú, alguna vez subiste algo a la Red y ahora quisieras nunca haberlo publicado?
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